Prostitutas reales porno noticias feministas

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Un informe del Parlamento Europeo de , Lucha contra la trata de mujeres, reconoció que: En una nota de pie la autora comenta que: Las excepciones son la prostitución gay, el abuso sexual por hombres a niños, el ocasional abuso sexual por mujeres a niños o niñas y la casi inexistente prostitución de hombres por mujeres. Normalmente otros tipos de prostitución —a los que se tendría que añadir la de transexuales— ni se mencionan.

Esto se debe en parte a la marginación de las personas que la ejercen, pero también en parte al hecho de que muchos estudios parten del modelo de prostitución como una cuestión de género, y específicamente de violencia de los hombres contra las mujeres.

Finalmente, vale la pena reflexionar sobre el aspecto geopolítico de la prostitución. No se puede explicar en términos de género por qué son jóvenes de Europa del este las que van a Europa occidental para ejercer la prostitución, y no al revés.

De la misma manera, el hecho de que hombres de negocios ricos y europeos vayan a Tailandia para practicar sexo mejor dicho: Existe otra corriente de opinión respecto a la prostitución, que parte del discurso feminista, para llegar a conclusiones opuestas a las tesis abolicionistas. Los planteamientos que subyacen a nuestro trabajo feminista tienen que ver con las polémicas que se han dado sobre este tema dentro del feminismo.

Partimos de considerar la prostitución como un trabajo, una actividad que puede ejercerse de maneras muy diferentes. Pensamos que es importante diferenciar quienes lo hacen obligadas por terceros y quienes lo hacen por decisión individual aunque obviamente condicionada por las situaciones personales, como todo lo que hacemos en la vida.

Concebimos a las prostitutas con toda su dignidad y con capacidad para decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida, aunque a veces lo tengan difícil. Son trabajadoras a las que se les debería de reconocer los mismos derechos que tienen el resto de trabajadores.

Siendo fundamental que cualquier política que se desarrolle en este terreno cuente con la voz de las propias prostitutas. El ejercer la prostitución me ha dado la oportunidad de desarrollarme como persona, poder mantener a mi familia, acceder a una vivienda y poder estudiar para labrarme un futuro, como yo hay muchas mujeres que luchan día a día por su futuro y el de sus familias.

Las trabajadoras sexuales feministas no se sienten avergonzadas de su trabajo. No consideran que nadie deba decir por ellas si su trabajo es opresivo, dañino o humillante… Este feminismo también resalta el hecho de que el trabajo en la industria del sexo puede atribuir poder y autonomía empowerment a las mujeres al adquirir control autónomo sobre sus propios cuerpos, transformando los estereotipos de género.

La derecha abolicionista, de forma hipócrita, acepta el mercado en general, pero lo rechaza para el sexo. Esta aceptación del mercado se relaciona con un aspecto clave respecto a la prostitución: Como defiende la bloguera antes citada —prostituta y licenciada en Ciencias Políticas— la prostitución puede ser una forma relativamente buena de ganarse la vida para algunas mujeres como ella: Éstas no son trabajadoras del sexo, sino empresarias. Tales diferencias de clase son un elemento clave para analizar la prostitución.

Ignorarlas sería como intentar entender la industria del textil a partir de las experiencias de una diseñadora de moda, y no contar con la realidad de las empleadas de los talleres de confección que cobran unos pocos centavos por pieza. En el tema de la prostitución, al igual que en muchos otros, no es así en absoluto. Un problema de ambas teorías descritas arriba es que excluyen una visión de cambio histórico.

Para que haya prostitución, alguien tiene que producir comida y construir alojamiento. Si alguien quiere comprar sexo, primero tiene que trabajar —o hacer que otro trabaje— para tener con qué pagar. En la producción social de su vida los hombres [y mujeres] establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. Explica que es sólo bajo el capitalismo que la prostitución se convierte en un fenómeno masivo.

En ese período de la primera globalización, Gran Bretaña era la gran potencia, y Alemania todavía no había logrado su posición actual. Por supuesto, Bebel sabía que se trata de un hecho social, no biológico. En resumen, Bebel explica que: La anarquista rusa Emma Goldman, que entonces vivía en EEUU, denunció en la hipocresía entorno a la prostitución, destacando que muchos matrimonios burgueses también implicaban el intercambio de favores sexuales por dinero.

Incluso cuestionó varios tópicos que siguen vigentes:. En lo que se refiere a la prostitución, desde esta visión se intentan analizar hechos del mundo del s. XXI —por ejemplo, la manera en que la industria del sexo se aprovecha de mujeres que cruzan el planeta para intentar escapar de las guerras y la pobreza— como si pasara lo mismo hace mil o dos mil años.

Por poner un ejemplo, la agricultura existe desde hace 13 mil años, pero no tiene sentido analizar la situación de un jornalero africano en los invernaderos de Almería hoy como una mera variante de la de un esclavo en una finca romana hace dos mil años.

Por supuesto, se podrían encontrar algunas similitudes superficiales, pero lo importante es el mayor potencial que tienen los jornaleros hoy para cambiar su situación, como se ve con las movilizaciones en el campo andaluz. La clave es la especificad de la situación del jornalero en el capitalismo moderno, no alguna similitud con los que trabajaban el campo en la antigüedad.

Lo mismo se aplica a la prostitución. El deseo no es autodecidido ni autogestionado y, dado que es un constructo social, podemos considerarlo en cierto modo un reflejo de nuestra sociedad hetero-patriarcal, machista y cosificadora del cuerpo de la mujer". De la misma forma, la directora y ensayista Tristan Taormino , de la que Melusina acaba de publicar su tratado sobre porno feminista, sugiere que hay que darle la vuelta al término: Las jóvenes de hoy han perdido el interés en el feminismo porque piensan que es antisexo y que todas las feministas odian a los hombres.

Os voy a decir una cosa, amigas. Feminista se ha convertido en un insulto, y yo quiero salvar la palabra , revivirla.

Quiero que feminista quiera decir una mujer que sabe lo que quiere en la cama y lo consigue. Quiero que los tíos digan: Este especie de brindis al hedonismo, no obstante, se ha topado con la réplica de quien ve machismo en la construcción de los deseos femeninos. La bloguera Barbijaputa reaccionó con una columna titulada Hipócritas al anuncio de Amarna Miller, rebatiendo a la actriz que el feminismo es "la herramienta" para "desintoxicarnos de todos los mensajes dañinos inculcados".

A mi me hace sentir así… puede que sea muy sensible, no lo sé, pero no puedo evitar que me haga sentir mal cómo se refieren a las mujeres y cómo se nos usa en este tipo de películas las mainstream jeje.

Y si, en el porno en el porno mas popular hay trata de blancas también. Y abusos, y droga, mucha droga para que no te enteres mucho…. Por eso pienso que si a mi como mujer me hace sentir oprimida como a otras muchas , por que tenemos que callarnos para que no nos llamen mojigatas?

Yo tuve suerte de poder salir de esa situación. De acuerdo que cierta parte del porno puede resultar machista, pero no todo ello. Por ello, y como en otras luchas un buen método de empoderamiento es tomar el desagravio como herramienta para quitar el principio de poder a los opresores; salvando las distancias, como la gente de color oscuro se llaman negros entre ellos o los homosexuales maricones normalizando el uso acabamos con el abuso en la media que deja de ser denigrante. Si el porno fuera feminista, no habría opresión y por lo tanto no habría nada que debatir aquí.

Pero me temo que no es así. Para que ninguna mujer libre pudiera sentirse oprimida al consumirlo. Yo estuve leyendo un rato de hecho, el equivalente a varios días a las feministas radicales, nada que ver con la autora que estuvo un año.

Pero después de la experiencia sé que ya no podré volver a ver porno, del tipo que sea, con la conciencia tranquila. Se sienta encima de ellas y dice que no existen. Leí cinco y me quedé con ellos inmediatamente. Si se pone imaginación, la lectura da para mucho:. Fue como follarme a una muñeca hinchable. Cambié de posición para ayudarla, y aun así sólo me dejaba metérsela dos centímetros. Guardar mi nombre, correo electrónico y sitio web en este navegador para la próxima vez que haga un comentario.

Skip to content Via Salon Erótico de Barcelona Amarna Miller, es conocida principalmente por ser actriz porno, aunque también se dedica a producir, dirigir y escribir. Como punto final a esta cuestión quiero citar a Nead diciendo: Osada, comprometida, constante, feminista y activa. See all posts by Mabel G Bureta. No me acoses, la calle también es mía. Hola, primero de todo deciros que me encanta vuestro blog y quería felicitaros por ello! Si pudierais darme otro punto de vista, estaría muy agradecida!

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Un informe del Parlamento Europeo de , Lucha contra la trata de mujeres, reconoció que: En una nota de pie la autora comenta que: Las excepciones son la prostitución gay, el abuso sexual por hombres a niños, el ocasional abuso sexual por mujeres a niños o niñas y la casi inexistente prostitución de hombres por mujeres.

Normalmente otros tipos de prostitución —a los que se tendría que añadir la de transexuales— ni se mencionan. Esto se debe en parte a la marginación de las personas que la ejercen, pero también en parte al hecho de que muchos estudios parten del modelo de prostitución como una cuestión de género, y específicamente de violencia de los hombres contra las mujeres.

Finalmente, vale la pena reflexionar sobre el aspecto geopolítico de la prostitución. No se puede explicar en términos de género por qué son jóvenes de Europa del este las que van a Europa occidental para ejercer la prostitución, y no al revés. De la misma manera, el hecho de que hombres de negocios ricos y europeos vayan a Tailandia para practicar sexo mejor dicho: Existe otra corriente de opinión respecto a la prostitución, que parte del discurso feminista, para llegar a conclusiones opuestas a las tesis abolicionistas.

Los planteamientos que subyacen a nuestro trabajo feminista tienen que ver con las polémicas que se han dado sobre este tema dentro del feminismo. Partimos de considerar la prostitución como un trabajo, una actividad que puede ejercerse de maneras muy diferentes. Pensamos que es importante diferenciar quienes lo hacen obligadas por terceros y quienes lo hacen por decisión individual aunque obviamente condicionada por las situaciones personales, como todo lo que hacemos en la vida.

Concebimos a las prostitutas con toda su dignidad y con capacidad para decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida, aunque a veces lo tengan difícil. Son trabajadoras a las que se les debería de reconocer los mismos derechos que tienen el resto de trabajadores. Siendo fundamental que cualquier política que se desarrolle en este terreno cuente con la voz de las propias prostitutas. El ejercer la prostitución me ha dado la oportunidad de desarrollarme como persona, poder mantener a mi familia, acceder a una vivienda y poder estudiar para labrarme un futuro, como yo hay muchas mujeres que luchan día a día por su futuro y el de sus familias.

Las trabajadoras sexuales feministas no se sienten avergonzadas de su trabajo. No consideran que nadie deba decir por ellas si su trabajo es opresivo, dañino o humillante… Este feminismo también resalta el hecho de que el trabajo en la industria del sexo puede atribuir poder y autonomía empowerment a las mujeres al adquirir control autónomo sobre sus propios cuerpos, transformando los estereotipos de género. La derecha abolicionista, de forma hipócrita, acepta el mercado en general, pero lo rechaza para el sexo.

Esta aceptación del mercado se relaciona con un aspecto clave respecto a la prostitución: Como defiende la bloguera antes citada —prostituta y licenciada en Ciencias Políticas— la prostitución puede ser una forma relativamente buena de ganarse la vida para algunas mujeres como ella: Éstas no son trabajadoras del sexo, sino empresarias.

Tales diferencias de clase son un elemento clave para analizar la prostitución. Ignorarlas sería como intentar entender la industria del textil a partir de las experiencias de una diseñadora de moda, y no contar con la realidad de las empleadas de los talleres de confección que cobran unos pocos centavos por pieza.

En el tema de la prostitución, al igual que en muchos otros, no es así en absoluto. Un problema de ambas teorías descritas arriba es que excluyen una visión de cambio histórico. Para que haya prostitución, alguien tiene que producir comida y construir alojamiento.

Si alguien quiere comprar sexo, primero tiene que trabajar —o hacer que otro trabaje— para tener con qué pagar. En la producción social de su vida los hombres [y mujeres] establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

Explica que es sólo bajo el capitalismo que la prostitución se convierte en un fenómeno masivo. En ese período de la primera globalización, Gran Bretaña era la gran potencia, y Alemania todavía no había logrado su posición actual. Por supuesto, Bebel sabía que se trata de un hecho social, no biológico. En resumen, Bebel explica que: La anarquista rusa Emma Goldman, que entonces vivía en EEUU, denunció en la hipocresía entorno a la prostitución, destacando que muchos matrimonios burgueses también implicaban el intercambio de favores sexuales por dinero.

Incluso cuestionó varios tópicos que siguen vigentes:. En lo que se refiere a la prostitución, desde esta visión se intentan analizar hechos del mundo del s. XXI —por ejemplo, la manera en que la industria del sexo se aprovecha de mujeres que cruzan el planeta para intentar escapar de las guerras y la pobreza— como si pasara lo mismo hace mil o dos mil años. Por poner un ejemplo, la agricultura existe desde hace 13 mil años, pero no tiene sentido analizar la situación de un jornalero africano en los invernaderos de Almería hoy como una mera variante de la de un esclavo en una finca romana hace dos mil años.

Por supuesto, se podrían encontrar algunas similitudes superficiales, pero lo importante es el mayor potencial que tienen los jornaleros hoy para cambiar su situación, como se ve con las movilizaciones en el campo andaluz. La clave es la especificad de la situación del jornalero en el capitalismo moderno, no alguna similitud con los que trabajaban el campo en la antigüedad.

Lo mismo se aplica a la prostitución. Pero el coste personal de esa pelea es elevado, así como el estigma. El problema es que la publicación no distinguía entre las mujeres que libremente quieren dedicarse a este trabajo y las víctimas de la trata, una de las peores lacras de nuestra sociedad.

En , Naciones Unidas calculó que una de cada siete mujeres prostitutas en Europa eran víctimas de trata. Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios. No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador.

Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce.

Eso para mí es igualdad de género , pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando. Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata. Riot se refiere a Erika Lust , autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no.

Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución.

Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones. Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación.

El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco". El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas.

Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta.

Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores. Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores.

Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad.

Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata. De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó.

La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista. Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Es decir, estaban decidiendo sobre nosotras, pero sin nosotras. Durante mucho tiempo estuvimos dando vueltas en ese discurso de que las trabajadoras sexuales tenemos que combatir la trata.

Pero es como mucho ya, porque tenemos que luchar por nuestras condiciones laborales y también contra la trata. Sin clientes no hay plata ríen. La verdad que eso fue toda una política de comunicación del anterior gobierno de intentar generar conciencia, que algunos sectores lo utilizaron para intentar penalizar al cliente de prostitución. Nosotras nos reunimos con ellos para decirles que era sumamente discriminatorio, que le estaban trabajando la culpa a los hombres con esos spots.

Los metían entre pausa y pausa en el medio de un mundial. Fue una jugada inteligente. Hay trata de personas en los talleres textiles y en los campos, donde trabajan pibes de seis años. La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial.