Prostitutas abolicionistas mujere prosti

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Una de las conferencias magistrales estuvo a cargo de Catherine MacKinnon, reconocida militante feminista en contra de la pornografía y la prostitución, y prestigiosa Profesora de Derecho.

Su conferencia, intitulada "Trata, prostitución e inequidad en perspectiva internacional", fue atentamente escuchada por un auditorio multitudinario. Por ello, sostienen que con la prostitución no se compra un servicio sexual sino a la mujer misma; lo que se compra, sostuvo MacKinnon en la conferencia, no es un servicio sino " you do what I say ". En el mismo Encuentro, durante un panel sobre violencia sexual, María Luisa Maqueda Abreu, Profesora de Derecho de la Universidad de Granada, sostuvo que no debía verse a todas las mujeres en prostitución como víctimas y advirtió sobre los recaudos que debían tomarse al momento de hablar sobre trata de personas con fines de explotación sexual ya que muchas mujeres llevan adelante proyectos migratorios propios entre los que puede caber el ejercicio de la prostitución.

Silvia Chejter, socióloga de la Universidad de Buenos Aires, compartía el mencionado panel con la española y apenas ésta terminó su exposición, pidió la palabra para prontamente alinearse con la postura de MacKinnon y sostener que no se podía hablar de libre elección por cuanto las mujeres que se prostituyen lo hacen en un contexto de vulnerabilidad social que influye en su supuesto consentimiento.

Lamentablemente el formato del panel no contemplaba la posibilidad de un amplio debate y entonces no lo hubo. Seguramente Maqueda Abreu habría tenido varios argumentos para presentar ya que, para esta feminista, la afirmación "la prostitución libre no existe" es también una cuestión ideológica.

Pero, al finalizar el panel, lo que quedó flotando en el ambiente fue la crítica a la extensión de las relaciones prostituyentes que realizó Chejter, quien terminó su intervención con una interpelación emotiva a la audiencia presente: Respecto de la prostitución, Argentina tiene, desde el año , una posición abolicionista. Con ella, la prostitución a título personal y sin autorización estatal dejó de ser delito, y se penalizó el establecimiento de locales donde se ejerza o incite la prostitución así como a quienes los regenteen.

Si bien la letra de la ley sostiene que su objetivo es la organización de la profilaxis de las enfermedades venéreas y su tratamiento sanitario en todo el país, no fueron sólo esos los objetivos pensados por los legisladores. La prostitución organizada se había convertido en un agobio tal -sostiene Donna Guy- que la ley de profilaxis se había promulgado ".

Así pues, desde comienzos del siglo XX y con un criterio abolicionista, nuestro país respeta la prostitución independiente y pena la explotación de la prostitución ajena. Herederas teóricas de MacKinnon, las integrantes de la Campaña sostienen que la prostitución es una forma de violencia de género en la que la identidad y la subjetividad de las mujeres se ven comprometidas produciendo daños físicos y psíquicos; que es una institución fundamental en la construcción de una sexualidad basada en el dominio masculino y la sumisión femenina y en la cosificación de los cuerpos; que nunca es una elección libre independientemente incluso de los contextos en los que tenga lugar y de la clase social a la que se pertenezca y que, por tanto, no puede pensarse en un libre consentimiento.

La Campaña Abolicionista sostiene -como he señalado- que la prostitución no puede ser considerada trabajo y que legalizarla no protege a las mujeres que ejercen la prostitución ya que: Sólo protege el negocio para los fiolos, proxenetas y redes de prostitución. También ha realizado propuestas de reformas de legislación en relación con la ley de trata y con los delitos de proxenetismo y rufianismo y ha acompañado distintos reclamos y acciones de las organizaciones que la componen, en especial de la asociación de mujeres en situación de prostitución, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina - AMMAR-CAPITAL.

Con la sanción de la ley Hacia fines del siglo XIX, la reglamentación de la prostitución coincidió con el auge del higienismo y la criminología, disciplinas claves en la organización y consolidación del Estado así como en la construcción de la nación Argentina.

Inmersa en su proyecto modernizador, Buenos Aires legalizó la prostitución para aislar y controlar las consecuencias sociales y médicas del comercio sexual; si no podía terminar con la prostitución, al menos esperaba controlar sus efectos perniciosos Guy, El sistema reglamentarista, valiéndose de una serie de ordenanzas y de las arbitrariedades resultantes de los conflictos entre competencias institucionales varias, no logró controlar las enfermedades venéreas ni la prostitución clandestina -la que, por cierto, alentó.

Con este espíritu, proyectos para legalizar los prostíbulos, 9 crear registros de trabajadoras sexuales, reinstalar las libretas sanitarias y las multas para quienes no estén en regla, fueron presentados, durante el año , en la Comisión de Salud de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Estos proyectos fueron ampliamente repudiados por organizaciones tales como la Asociación de Travestis y Transexuales y las que integran la Campaña Abolicionista.

Otras posturas, que comparten con las abolicionistas y las reglamentaristas el interés por erradicar la violencia policial ejercida contra las mujeres en prostitución y la explotación de la prostitución ajena así como combatir la trata de personas con fines de explotación sexual, son aquellas que consideran y reivindican la prostitución como un trabajo. AMMAR, producto de la auto-organización de mujeres en prostitución, pugna por su reconocimiento como sindicato de trabajadoras sexuales y por una ley de trabajo sexual autónomo.

Escapando al victimismo, se organizan con voz propia buscando condiciones de vida dignas. Con filiales en varias provincias, AMMAR realiza actividades de promoción de derechos, de prevención en materia de salud y de acceso a la educación, entre otras. Forma parte de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe Red TraSex , la cual nuclea organizaciones de trabajadoras sexuales de distintos países y promueve sus derechos.

Que ha bailado en programas de televisión como "Peor es Nada" y "Café Fashion", que ha vivido en el exterior y modelado para distintos diseñadores. Que habla inglés y francés y en su perfil anota su fecha de cumpleaños y sus gustos: La oferta sexual es sutil, apenas una leyenda: Describe lo que le gusta hacer, como bailar jazz y tango o hacer yoga.

Ofrece sus servicios con total discreción y aclara que acepta libras, dólares y euros. Viajaba en un colectivo de línea hacia el barrio de Caballito cuando en la Plaza Miserere una mujer de unos 30 años y un hombre muy joven subieron hablando en voz muy alta y llamando la atención de todos los pasajeros.

Hablaban, se reían y hacían chistes entre ellos: La conversación prosiguió y pronto se hizo evidente que la mujer había conseguido el dinero a través de la prostitución y que se dirigían a la villa del Bajo Flores a comprar drogas. Este es mi trabajo, lo que yo hago es vender un servicio, es sólo eso.

Y hay otras que a lo mejor prueban en otro trabajo y no quieren saber nada y vuelven al trabajo sexual. Y no vas a ganar lo mismo, y te voy a dar un ejemplo. La señorita refiriéndose a una trabajadora sexual que se encontraba en la oficina es estudiante en ciencia política.

Y tiene un niño, el niño va a un jardín privado, ella tiene que pagar dos veces por semana para que le cuiden el chico a la tarde porque tiene que ir a la universidad. Son marineros de barco, es un espanto de lugar, te morís de frío, te hacen dormir en el piso y te despertabas y tenías tipos al lado que ni sabías quiénes son. Y ella te descontaba la plata del pasaje porque ella vino, me pagó el pasaje, me llevó, yo no le pedí nada y ella me cobró el pasaje, me cobró el lugar donde yo dormía que era el piso, no quería darme plata nunca.

Yo estuve mucho tiempo ahí varada porque no podía volverme porque no juntaba la plata para el pasaje, estaba trabajando gratis y trabajaba noche y día yo, nunca me había metido en un lugar así. Me llevaron de engaño y bueno, hasta que un día yo me puse loca, casi le tiré la fonola al piso y le dije que le iba a romper todo y el resto de las mujeres le dijeron: Pero estuve muchos meses ahí y volví con neumonía, con desnutrición, volví hecha pelota Entrevista a Mabel.

En los privados al cliente cuando entra le cobran desde 15, 20, 30 y no sólo yo estaba acostumbrada a cobrar pesos sino que de esos 15 me llevaba la mitad. Y ahí yo me di cuenta cómo era que funcionaban y proliferaban tanto, que en el privado no atendés un cliente por noche como yo atendía en Recoleta, en el privado atendés a 20 en un día, entonces no son 7 pesos, son Marcela tiene un trabajo de medio tiempo que complementa ofreciendo sus servicios sexuales a través de un blog personal.

Su cliente me dice que "pasa por compañera de oficina", que no aparenta ser prostituta, que tiene un buen servicio y cobra pesos. Sin embargo, los burdeles y las aceras se encienden ahora en Internet. La ley obliga a los propietarios de los burdeles a pagar impuestos y la Seguridad Social de las prostitutas. Éstas, que deben tener una licencia municipal, tienen derecho a Seguridad Social y a cobrar el paro. La misma situación que en Alemania. En Dinamarca, las prostitutas pagan impuestos pero no tienen paro ni Seguridad Social.

Suecia fue pionero, en , en aprobar una ley contra la compra de servicios sexuales. Esta normativa prohíbe pagar por el sexo y penaliza al cliente con multas de prisión y económicas. Es un modelo actualmente en expansión. Sin embargo, algunas ordenanzas municipales la prohíben y multan tanto a los clientes como a las mujeres. En Hungría la prostitución es ilegal. Ampliar foto Una prostituta en Promenade des Anglais Niza , en Eric Gaillard Reuters María R.

Madrid 21 ABR - Prostitutas con licencia; clientes clandestinos Suecia: Reducir la prostitución La revolución de las prostitutas nicaragüenses Colau quiere dejar de multar a las prostitutas.

En Europa conviven varios modelos - Legalista. Dos de cada diez hombres admiten que han pagado a prostitutas en España El día en el que me vendieron como prostituta Traficadas.

Consideran a la prostitución un trabajo y, como tal, exigen que sea alcanzado por la legislación laboral, con derechos y obligaciones para quienes lo ejercen. Infobae dialogó con dos de sus referentes. Es una activista por los derechos de las mujeres, en especial, de las prostitutas. María Riot su nombre real es Florencia tiene 25 años.

Es vegana, animalista, actriz porno y trabajadora sexual desde los Georgina trabaja en la calle, María no. Georgina se inició primero en el trabajo sexual y luego en el feminismo. Tienen muy en claro lo que son y lo dicen con orgullo: La necesidad de conseguir una remuneración económica y mejorar así nuestra calidad de vida.

Si se piensa que el trabajo sexual no puede ser reconocido como trabajo porque se llega por una necesidad, y que por eso hay que abolirlo, entonces hay que abolir el sistema. Una opta dentro de las pocas posibilidades que tiene. En mi caso, ser niñera no me gustó porque no tengo paciencia con los chicos. Como empleada administrativa me sentí super explotada, muy mal paga.

A los 21 años me costaba mucho conseguir empleo o los sueldos eran muy bajos, siempre en negro. Soy de General Rodríguez y nunca podía alquilar en Capital, me costaba mucho estudiar y trabajar a la vez.

Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras. Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras.

No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras.

Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo. Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado.

Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces.

Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio. Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir.

Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no.

Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos.

Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones. Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación.

El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco".

El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta.

Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores.

Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata.

De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó. La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista.

Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Por eso yo creo que es imprescindible establecer, poner al descubierto la vinculación que hay entre prostitución y neoliberalismo. El neoliberalismo tiene un deseo ilimitado, que es el de que todo lo que existe forme parte del mercado, que todo se pueda vender y todo se pueda comprar, incluidos los cuerpos de las mujeres.

Y probablemente éste es el principio. Yo creo que me Va a ser completamente imposible que conteste a todo. De modo que no ha habido ni una sola pregunta que haya estado desubicada, todas han ido exactamente a la cuestión. Las voy a contestar igual un poco desordenadas. Lo primero, yo quiero explicar muy brevemente, por las consecuencias que tiene, qué significa lo del abolicionismo normativo; y lo primero quiero decir que lo mismo que no hay un solo feminismo, sino que hay varios feminismos, igual que no hay un socialismo, sino que hay varias posiciones dentro del socialismo, igual que no hay un solo liberalismo, hay liberalismos, neoliberalismos, hay democracias cristianas, hay, en fin, tantas cosas, el abolicionismo es un bloque que no es completamente homogéneo, en el que hay, digamos, matices y hay matices de orden intelectual y también matices de orden instrumental y político.

Cuando yo hablo de abolicionismo normativo lo que quiero decir es que hay dos terrenos muy claros: La prostitución, como otras esclavitudes y como otros fenómenos sociales, es éticamente detestable, porque es detestable la subordinación, porque es detestable la inferioridad y porque es detestable la no libertad. Creo que tenemos que generar criterios éticos que nos permitan distinguir aquello que es adecuado y lo que no lo es, lo que es ético y lo que no lo es.

Entonces, la prostitución es un fenómeno social detestable desde el punto de vista moral; después ya vienen otras muchas discusiones. Pero la característica que tenemos en el feminismo y la característica que tiene la izquierda, y digo la izquierda en su sentido amplio, y esta es la distinción analítica fundamental que hay entre el prohibicionismo y el abolicionismo, y la característica fundamental que hay también entre la izquierda y el liberalismo, es que la izquierda y el feminismo, como todos los movimientos críticos de la modernidad, tenemos la manía de preguntarnos por las causas.

Vamos a decirlo con otras palabras: Y no hay una definición buena de qué es la política ni se pueden hacer políticas que estén orientadas a ampliar la libertad y la igualdad de los seres humanos si no hay unos criterios éticos que son incontestables. Sobre la ética no hay discusión, hay discusión sobre la política. Los derechos humanos no se pueden cuestionar, se pueden cuestionar determinadas políticas.

No es ese mi punto de vista. Por lo tanto, ahí ninguna duda. Y el segundo paso que tenemos que dar es entender por qué existe la prostitución. Y tenemos que deshacernos de esa idea loca, bajo mi punto de vista, que como una realidad ha existido históricamente siempre, tenemos que darla por inevitable.

Nos podemos poner en el peor de los casos. Y el peor de los casos es que, efectivamente, estemos en la posición de que queramos que desaparezca la prostitución y la desigualdad, pero lo consideramos imposible.

Cuando digo que desde la izquierda y desde el feminismo tenemos esta manía, que yo creo que es una manía muy emancipadora, de mirar las causas, pues yo creo que no se puede entender la prostitución fuera de que tenemos que asumir que existe esto que se llama Si las dominaciones existen es porque hay muchísimos instrumentos que las tapan, si no, evidentemente, lo que habría serían revoluciones, obviamente. Tiene una larguísima historia. Y por eso el feminismo tiene tres siglos de historia.

Después viene otro terreno, y el otro terreno es el de las políticas. Aquí sí que existe una discusión. Y las medidas de acción afirmativa y de discriminación positiva, tengo que decirles que desembocan, por cierto, en otro concepto: Yo no estoy pensando en una sola ley. Desde el feminismo se pide que los derechos humanos que disfrutamos las mujeres del primer mundo también puedan ser disfrutados por las mujeres del tercer mundo y por las mujeres prostituidas que, como ustedes saben muy bien, son mayoritariamente precisamente del tercer mundo.

Miren, hay una cosa que sabemos quienes somos de izquierdas y quienes somos feministas, hay una cosa que la sabemos de memoria: Dicho de otra forma: Nos compromete, nos compromete radicalmente. Y les voy a poner un ejemplo. Si se llega a la conclusión, ideológicamente, de que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera y que es un servicio que presta un grupo de mujeres a la sociedad, eso va a generar dentro de los niños y de las niñas de una forma bastante invisible aparentemente, aunque no hay invisibilidades ni casualidades -por cierto, en los sistemas de dominación, si alguno de ustedes fuese psicoanalista diría que tampoco en las biografías individuales.

Voy a pasar a la siguiente pregunta, porque creo que me falta poco. Respecto a lo que usted me decía de las leyes. Pero aunque el poder político tiene una capacidad de maniobra relativa, yo creo firmemente en las instituciones de representación del Estado y creo en el poder político como un instrumento de cambio social.

En esa medida creo mucho en las leyes. Lo que queremos siempre es que se cumplan. Desde este punto de vista yo creo que en las leyes tiene que estar presente la sanción política, la sanción jurídica de lo que es una forma de subordinación y de discriminación como es, por supuesto, la prostitución. Aquí ya solamente tres cosas, y lamentaré muchísimo no haber contestado a todo. Bueno, pues reglamentar beneficia, en primer lugar, a los varones.

Son los varones los primeros beneficiados. Pero no podemos pensar que solamente interesa la reglamentación a los varones. Y ahí hay que ver, yo creo, este tema. Este tema es importante, pero no beneficia solamente a ellos, beneficia también al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.

Porque saben que hacer una industria del ocio, es decir, una industria del sexo, saben que fomentar la prostitución de mujeres y la prostitución infantil es uno de los instrumentos fundamentales para que se puedan devolver las deudas de los préstamos estructurales que dan estas instituciones.

La otra cuestión, el tema de la izquierda. A mí, la verdad, que hay muchas cosas que me sorprenden en el mundo, y que me sorprenden muchísimo, pero una de las cosas que me sorprende es esta especie de síndrome de Estocolmo que le ha dado a la izquierda con algunas cosas.

El síndrome de Estocolmo que parece que tiene la izquierda con la prostitución, el síndrome de Estocolmo que tiene la izquierda con las mujeres inmigrantes, que no les acaba de parecer mal que utilicen velo, que eso lo toman como una manifestación de su propia cultura. A mí este síndrome de Estocolmo me desconcierta, y me desconcierta porque no creo que sea honesto. La prostitución no tiene Bueno, podría pensar que lo que hay es desconocimiento, pero bueno, también sabemos que desconocer las leyes no quiere decir que no las tengamos que cumplir.

Lo que no puedo comprender, por decirlo de esta manera, lo digo retóricamente, porque yo lo comprendo todo porque me dedico a esto, ergo, claro, si investigo las causas, lo tengo que entender: Bueno, pues ahí me van a permitir ustedes que yo diga que todos los sistemas de dominación se alimentan de algo que les es inherente, que es el interés.

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Y esto no desdice ni contradice el derecho de cada una a hacer lo que quiera, a intentar prostitutas a domicilio madrid prostitutas orientales madrid de la pobreza como pueda, a ganarse la vida como quiera o pueda. Aquí los saberes de quienes se identifican como trabajadoras sexuales o adhieren a su perspectiva en esta disputa resultan marginados y carecen de capacidad para constituirse como agentes epistémicos en la producción de políticas anti-trata. La pornografía, lejos de representar el sexo tal y como se produce entre dos personas que se desean como iguales, se respetan como tales, se aman como personas, es casi siempre una repetición de estereotipos de género, en el que los hombres son protagonistas y dominantes, y las mujeres objetos subordinados a ellos y sus deseos. Luis Majul habló de Pablo Echarri en una columna y el actor reaccionó en Twitter. La otra cuestión, el tema de la izquierda. Las consecuencias son varias y muy graves.